La escalada en Oriente Medio redirige la demanda turística europea y estadounidense

La escalada del conflicto en Oriente Medio está provocando un deterioro significativo en la percepción de seguridad de los destinos de la región y empieza a generar cambios en la demanda turística internacional. Un análisis de Mabrian Technologies, parte de Almawave y del grupo Almaviva Group, detecta las primeras señales de desvío de viajeros europeos y estadounidenses hacia destinos alternativos.


Según el último análisis de inteligencia turística elaborado por Mabrian Technologies, el sentimiento de los viajeros y las tendencias de demanda a tres meses vista muestran ya las primeras señales de reorientación de los viajes procedentes de los principales mercados emisores de larga distancia.

El estudio analiza el comportamiento de la demanda procedente de Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Estados Unidos —cinco mercados emisores extrarregionales clave para Oriente Medio— y evalúa la evolución del Índice de Percepción de Seguridad (PSI) en destinos del Golfo y en otros países dentro de la esfera de influencia del conflicto, como Egipto, Jordania y Turquía.
Los datos del último mes, hasta el 4 de marzo, evidencian un deterioro pronunciado de este indicador en varios destinos de la región, especialmente tras el inicio de las operaciones militares en Irán el pasado 28 de febrero.

Caídas pronunciadas en los países del Golfo

El análisis muestra un impacto especialmente acusado en los países árabes del Golfo, aunque con intensidades distintas según el destino.

Bahréin registró la caída más brusca en su Índice de Percepción de Seguridad, con una contracción de 81 puntos hasta situarse en 9,6 sobre 100. También Omán experimentó un descenso notable, perdiendo 56,7 puntos hasta un mínimo de 24,8, mientras que Catar retrocedió 54,9 puntos, alcanzando 18,4.

En estos tres casos, la recuperación está siendo limitada o lenta, especialmente en Bahréin y Omán. Por el contrario, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita han mostrado una mayor resiliencia. Los Emiratos registraron una reducción de 48,3 puntos, hasta un mínimo de 51,9, mientras que Arabia Saudí experimentó una caída más moderada de 13,6 puntos, manteniendo un nivel de 85,3.

Estos destinos habían invertido durante la última década en consolidar su reputación como lugares seguros para el turismo internacional, alcanzando puntuaciones históricamente altas en este indicador.

Efecto contagio en destinos cercanos

El impacto también se está extendiendo a destinos que no participan directamente en el conflicto, pero que se perciben dentro de su área de influencia.

Jordania, que hace un mes registraba un PSI de 77,6, perdió 30,3 puntos en su nivel más bajo, aunque comienza a mostrar señales de recuperación. En Turquía el descenso fue más moderado, con una caída de 25,8 puntos desde un máximo de 83,8, aunque sin señales claras de rebote a corto plazo.

Egipto es, por ahora, el destino menos afectado entre los tres, con una contracción de 7,6 puntos en su índice, aunque tampoco presenta aún una recuperación estable.

Mayor sensibilidad entre los viajeros estadounidenses

Uno de los patrones más claros detectados por el estudio es la mayor sensibilidad de los viajeros estadounidenses ante los riesgos percibidos en la región.

En este mercado, el Índice de Percepción de Seguridad registró caídas especialmente pronunciadas: Kuwait perdió 87,3 puntos, los Emiratos Árabes Unidos 79,2 y Arabia Saudita 17,8. En el caso de Egipto, el PSI entre los viajeros estadounidenses descendió 32,6 puntos, mostrando además una recuperación irregular.

Según explica Carlos Cendra, director de Marketing y Comunicación de Mabrian, estos destinos habían logrado posicionarse como entornos estables y seguros tras años de inversión en su reputación turística. “De hecho, nuestro pronóstico para principios de 2026 mostraba que Asia Occidental estaba ganando cuota de mercado entre la demanda turística internacional, con tres ciudades de los países árabes del Golfo entre los diez principales destinos del mundo por crecimiento en la intención de viaje durante el primer semestre del año”, señala.

Primeras señales de desvío de la demanda turística

En paralelo al deterioro de la percepción de seguridad, el análisis detecta ya las primeras señales de desvío de la demanda hacia destinos alternativos.

El primer escenario apunta a una mayor preferencia por destinos más cercanos. Los viajeros alemanes muestran un creciente interés por Marruecos y Grecia, mientras que los italianos se inclinan hacia Croacia, República Checa, Noruega y España. En el caso de los viajeros británicos, ganan protagonismo destinos como Malta, Marruecos y Montenegro.

Un segundo escenario refleja la fortaleza de Asia como destino turístico, especialmente en mercados con buena conectividad aérea directa. Entre los destinos que mantienen un fuerte interés destacan Japón, Tailandia, Vietnam, Camboya y Filipinas, aunque la materialización de esta demanda dependerá en gran medida de la evolución de las tarifas aéreas.

Por último, algunos destinos de larga distancia también están ganando atractivo como alternativas. Entre los viajeros británicos destacan Sudáfrica y Maldivas, mientras que en América Latina sobresalen Perú y Brasil, que despiertan interés entre los mercados francés, italiano, alemán y estadounidense.

La confianza del viajero, clave para la recuperación

A pesar del deterioro de la percepción de seguridad, algunos destinos como Egipto continúan manteniendo su atractivo entre los viajeros europeos, especialmente de Alemania, Italia y Francia, aunque esta demanda sigue siendo altamente sensible a la evolución del conflicto.

“Las alertas y recomendaciones de viaje, las restricciones que afecten a la conectividad o las limitaciones en el acceso a áreas turísticas clave podrían influir rápidamente en las percepciones de los viajeros”, advierte Cendra.

En este contexto, el experto subraya la importancia de la inteligencia de datos para gestionar escenarios de incertidumbre. “Monitorizar las dinámicas turísticas, desde la conectividad aérea hasta el sentimiento de los viajeros y otros indicadores clave, permite a los destinos tomar decisiones informadas, guiar los esfuerzos de recuperación y responder estratégicamente a los cambios en la demanda”, concluye.


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