El impacto en cifras del conflicto en Oriente Medio sobre la aviación mundial
El conflicto en Oriente Medio impacta en la aviación global: más de 5 millones de pasajeros afectados y recortes de más de 18.000 vuelos en abril.
El conflicto en Oriente Medio ha desencadenado una de las mayores disrupciones recientes en la aviación internacional, afectando a millones de pasajeros y alterando profundamente el funcionamiento de algunos de los hubs más estratégicos del mundo.
Según un análisis de Cirium, alrededor de 5 millones de pasajeros se vieron impactados por cancelaciones de vuelos en las primeras semanas de la crisis, en un contexto marcado por cierres de espacio aéreo, decisiones operativas de las aerolíneas y una elevada incertidumbre geopolítica.
Shock en el Golfo
El impacto inicial fue inmediato y de gran magnitud. En los momentos más críticos, más del 65% de los vuelos programados desde Oriente Medio no operaron, con jornadas en las que se superaron las 2.300 cancelaciones diarias.
Este nivel de disrupción refleja la vulnerabilidad de un sistema altamente dependiente de la conectividad aérea y de la estabilidad regional. Los hubs del Golfo, que actúan como puente entre Europa, Asia y Oceanía, han sido especialmente sensibles a cualquier alteración del entorno operativo.
Aeropuertos y aerolíneas más afectadas
El impacto ha sido desigual según el aeropuerto. Mientras grandes hubs como Dubái o Abu Dhabi lograron mantener parte de su operativa, otros nodos han sufrido interrupciones mucho más severas.
El aeropuerto de Doha registró niveles de disrupción cercanos al 80% de sus operaciones, mientras que Tel Aviv alcanzó cifras aún más elevadas, en torno al 86%, reflejando su exposición directa al conflicto.
Entre las grandes compañías del Golfo, Qatar Airways ha sido la más perjudicada, con una afectación cercana al 77% de su operativa. Le siguen Etihad Airways, con alrededor del 49%, y Emirates, con una disrupción aproximada del 32%.
En paralelo, varias aerolíneas internacionales —especialmente norteamericanas— optaron por suspender completamente sus operaciones en la región, mientras que algunas europeas mantuvieron servicios limitados en función de las condiciones de seguridad.
Recorte masivo de capacidad
La reacción de las aerolíneas ha sido contundente. Solo en abril, Emirates, Qatar Airways y Etihad han eliminado más de 5,4 millones de asientos y más de 18.000 vuelos respecto a su programación inicial.
Este ajuste refleja no solo la caída de la demanda en determinados mercados, sino también la necesidad de adaptar las operaciones a un entorno altamente volátil.
A su vez, los recortes de capacidad han afectado especialmente a rutas de largo radio y alto volumen, fundamentales para el tráfico de conexión.
En Emirates, la ruta Dubái–Singapur presenta un recorte de entre el 15% y el 25%, mientras que Dubái–Londres Heathrow se reduce entre el 5% y el 10%. También aparece Dubái–Nueva York JFK, con una caída de entre el 10% y el 20%, y Dubái–Melbourne, donde la reducción escala a entre el 25% y el 35%.
En Qatar Airways, la ruta Doha–Bangkok registra un recorte de entre el 20% y el 35%, mientras que Doha–París Charles de Gaulle cae entre el 5% y el 15%. A ello se suma Doha–Kuala Lumpur, con una reducción estimada de entre el 20% y el 30%.
En Etihad, el mayor ajuste del cuadro corresponde a Abu Dhabi–Sídney, con un recorte de entre el 30% y el 40%. También figuran Abu Dhabi–Nueva York JFK, con una caída de entre el 10% y el 20%, y Abu Dhabi–Londres Heathrow, con una reducción más moderada de entre el 5% y el 10%.
Estas rutas son clave para la conectividad global, lo que amplifica el impacto de los ajustes sobre los flujos intercontinentales.
Un modelo en riesgo
El análisis de Cirium subraya que el modelo de negocio de las aerolíneas del Golfo —basado en el tráfico de conexión de largo radio— intensifica el impacto de la crisis.
Compañías como Emirates concentran una parte muy relevante del tráfico entre Europa y Asia, así como entre Europa y Australasia, lo que convierte cualquier disrupción en la región en un problema de alcance global.
Aunque la operativa ha mostrado signos de recuperación tras el impacto inicial, los niveles de cancelaciones siguen por encima de lo habitual y la normalización completa aún no se ha producido.
El informe concluye, como es de esperar, que la evolución del sector dependerá en gran medida de la estabilidad geopolítica y de la reapertura sostenida de los espacios aéreos, en un escenario que continúa marcado por la incertidumbre.


