Líbano, país de contrastes

Líbano, país de contrastes

Beirut

El Líbano es un pequeño país a orillas del Mediterráneo que te sorprende en cuanto lo visitas. Con apenas seis millones de habitantes y una guerra civil ya cicatrizada, resulta un crisol de culturas y religiones que conviven pacíficamente. Cuenta con una historia increíblemente rica, una comida deliciosa, una vida nocturna vibrante y paisajes frondosos y verdes impresionantes.

País de mitos y leyendas que los fenicios situaron en el mapa, tiene el cedro, árbol bíblico, como atributo de su bandera y emblema del país, siempre asociado a símbolo de prosperidad y longevidad. Representa a su vez el origen de dónde este pueblo comerciante construía sus naves para su intensa labor mercantil que les hizo famosos. Este legado social y hospitalario imprime el carácter de los libaneses. También llamada la ‘Suiza de Oriente Medio’, deja la duda de si es por sus paisajes verdes y montañosos donde el agua es abundante o por concentrar el mayor número de bancos de todos los países de la zona.

El acceso a Beirut es ahora mucho más fácil y cómodo. La aerolínea libanesa Middle East Airlines (MEA) ha iniciado una ruta directa de tan sólo 4 horas y 25 minutos que realizará el trayecto cada lunes, jueves y sábado, en una primera fase. MEA, al ser miembro de SKY Team conectará con el resto de España y Europa, y así combinar otros destinos también apetecibles más allá de Beirut.

Beirut, la ciudad más segura de la región

Lo que a expensas de los conflictos de su país vecino, Siria, pueda parecer, el Líbano y, Beirut su capital, presume de ser una de las ciudades más seguras de toda la región y, juntamente con un impresionante crecimiento económico y la aparición de una clase mediana significativa, también es considerada la ciudad más liberal y occidentalizada de todo Oriente Medio, a excepción de Tel Aviv. La ciudad te invita a pasear por sus calles hasta altas horas de la madrugada para participar en la animada vida nocturna de la que goza. Beirut es una ciudad que ha sufrido una de las guerras contemporáneas más duraderas del siglo XXI (25 años, terminó en 1991). Sin embargo, a día de hoy, alzándose entre decenas de edificios todavía destruidos, existe una amplia oferta hotelera, casi un centenar de hoteles de 4 y 5 estrellas, lugares exquisitos para degustar la vasta gastronomía libanesa y varios lugares de interés cultural a descubrir por los diversos barrios que configuran esta urbe tan singular.

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La diversidad religiosa es abismal (musulmanes chiítas, musulmanes sunitas, maronitas católicos, drusos, griegos ortodoxos, melkites católicos, armenios apostólicos y protestantes, entre otros), pero lo que antaño fue uno de los desencadenantes de la guerra civil, a día de hoy conviven pacíficamente. Uno puede darse cuenta de ello fácilmente cuando se encuentra con mezquitas, catedrales e iglesias, construidas una al lado de otra. El 40% de la población es cristiana, por lo que es habitual encontrarse con alguna de las 10 iglesias que tiene Beirut, entre ellas la conocida Catedral de San Luis de los Capuchinos y la Iglesia Ortodoxa de San Jorge, al lado de alguna de las 8 mezquitas, como la mezquita de Mohammad Al-Amin o también conocida como la Mezquita Azul.

Antes de la guerra, el downtown de Beirut recibía el apodo de ‘París de Medio Oriente’ pero después el distrito tuvo que ser completamente reconstruido y hoy en día, se ha convertido en el lugar más limpio y menos congestionado de la ciudad, repleto de tiendas de lujo, calzadas peatonales inmaculadas pero poco transitadas. Los beirutíes comentan que después de la reconstrucción, downtown perdió toda su alma y encanto y la verdad es que nos encontramos con más turistas que locales.

Beirut es rica en historia, llena de contrastes y compuesta por docenas de barrios y distritos extremadamente diferentes entre sí: el barrio hipster de Gemmayzeh, las áreas de Hezbollah como Bourj al-Barajneh, el barrio estudiantil de Hamra, pero si quieremos admirar su bella costa y acantilados, hay que pasear por La Corniche y la zona de Raouché.

A las afueras de Beirut

Una de las visitas obligadas si viajamos a Beirut son las cuevas de Jeita Grotto a apenas 20 km de la ciudad. El trabajo del tiempo y el agua esculpieron las entrañas del Monte Líbano con caprichosas formaciones calcáreas dejando unas impresionantes galerías subterráneas y grutas. Siguiendo a pocos kilómetros de la capital, en lo alto de la cima que divisa una panorámica de Beirut y sus alrededores, se alza Harissa, o la patrona del Líbano, junto a la Basílica de St. Paul. La estatua de la Virgen de 15 toneladas de bronce pintado de blanco, se erige a 550 metros sobre el nivel del mar. Un sistema de funicular y teleférico da acceso a este lugar sagrado pudiendo contemplar unas vistas sobrecogedoras de la costa libanesa.

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Byblos, la ciudad más antigua del mundo

Si queremos visitar la ciudad más antigua del mundo (tiene más de 7000 años de antigüedad), sólo hace falta desplazarnos al norte a unos 30 km de Beirut. Origen del alfabeto, declarada Patrimonio de la Humanidad, conserva un castillo de los Templarios, una necrópolis y uno de los puertos más bonitos (¡y el más antiguo¡) donde la actividad comercial fue el motor de las civilizaciones que lo habitaron. Su souk (zoco) ocupa una de las calles principales que llevan al puerto y en ella se pueden encontrar interesantes tiendas de especies, bares y una animada vida social.

Las ruinas de Baalbek

Las monumentales ruinas romanas de Baalbek se encuentran en el este del Líbano, en el famoso valle de Beqa’a, entre los ríos Litani y Asi. Se localizan en el cruce de dos rutas comerciales de importancia histórica, una entre el Mediterráneo y la Siria Interior, y la otra entre el norte de Siria y el Norte de Palestina. Uno de los templos más impresionantes que todavía se alzan en pie, es el tempo de Baco, una divinidad con cuernos de toro que representaba la fuerza vital. Este sitio de peregrinaje de templos majestuosos tuvo que convocar a multitud de visitantes puesto que en sus canteras se tallaron los monolitos más grandes de la Antigüedad.

Un destino sin duda sorprendente, con mucho que hacer y qué ver y con una gastronomía local de las más apreciadas internacionalmente. ¡Cuánto nos quedó por ver!

Sitio de interés 

Dónde Alojarse en Beirut

El hotel Phoenicia

En Beirut se encuentra a poca distancia a pie de una gran variedad de espacios artísticos, comerciales, gastronómicos y de entretenimiento. Con vistas al Mediterráneo, junto al moderno puerto deportivo de Zaituna Bay y la famosa Corniche de Beirut, está a solo diez minutos del aeropuerto. Muy cerca de los zocos de Beirut y del centro de la ciudad con una colmena de bares, cafés y restaurantes.

Dónde comer en Beirut

Al Falamanki Restaurant (Beirut, Raouche).

Moderno y contemporáneo situados en la zona de moda y colgado sobre las rocas, ofrece una selección de la gastronomía libanesa más apetecible.

Sultan Ibrahim Restaurant  (Beirut, Downtown).

Un exclusivo restaurante de pescado que ha estado operando durante más de 40 años en primera línea de mar con terrazas al aire libre.

Al Azrak Restaurant  Byblos.

Restaurante frente al mar con vistas espectaculares cuya especialidad de pescado y mariscos hacen las delicias de los paladares más exquisitos.

Dónde alojarse en Beirut

Music Hall (Beirut)

Club nocturno al aire libre con actuaciones culturales y espectáculos en vivo.

«B» by Elefteriades (Beirut)

Sofisticado bar de copas.

 

Puedes leer este reportaje tal y como salió publicado en la revista edición papel.

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