Flandes – un capricho para los incentivos

La experiencia en Flandes no pudo ser mejor. A lo largo de tres días visitamos Gante, Malinas y Lovaina, ciudades multiculturales, llenas de arte y de creatividad. Nuestra aventura comenzó en el considerado Mejor Restaurante de la Cerveza en el Mundo: Denderleeuw – De Heeren, situado entre Bruselas y Gante. Este local premiado por la famosa web Rate Beer ofrece el maridaje de las mejores cervezas belgas con los platos más típicos de la región. Un auténtico festín de bienvenida que nos daba las claves de lo que estaba por descubrir.

Invitados por la Oficina de Turismo de Bélgica: Flandes y Bruselas, volamos hacia el corazón de Europa para realizar un Fam Trip en el que descubrimos un sinfín de ideas y actividades perfectas para organizar un viaje de incentivos inolvidable.

Al atardecer llegamos a la ciudad de Gante, la joya flamenca que parece sacada de un cuento. Calles llenas de color y atractivo contrastan con sus grandes edificios históricos. También, música, teatro, arte urbano, gastronomía, cerveza… ¡y chocolate! Y es que Gante fue el lugar donde se encontraron las primeras señales del comercio del chocolate en Bélgica en el año 1635. Actualmente, el país cuenta con más de 320 chocolateros y produce más de 725.000 toneladas de chocolate al año. Casi nada.

Mientras recorremos la ciudad encontramos atracciones como el Castillo de los Condes, una fortaleza del siglo XIII, o el Muelle de Graslei, un lugar único desde donde contemplar las diferentes casas gremiales, hasta llegar a la fábrica artesanal de Gruut, conocida por ser una de las pocas casas de cerveza que utiliza hierba en lugar de lúpulo para su producción. Los belgas se toman muy en serio su cerveza y en lugares como Gruut comprobamos que la declaración de la cultura cervecera belga como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO es un reconocimiento más que merecido.

Finalizamos el recorrido en el restaurante Belga Queen, situado en el corazón de Gante, un lugar tranquilo e íntimo, en el que disfrutamos de deliciosos platos como unos mejillones acompañados con un sabayón de cerveza de trigo, Steenbrugge, como entrante o un filete de venado con salsa de cerveza Rodenbach y chocolate, chutney de nueces, arándanos y croqueta de setas. Todo un lujo para el paladar. Al día siguiente abandonamos el Ghent Marriott Hotel, que ofrece magníficas vistas de los lugares históricos de la ciudad, y nos trasladamos al pueblo de Roeselaere, concretamente a la famosa fábrica de cerveza Rodenbach. Nos adentramos en este paraíso cervecero en el que descubrimos que sus cervezas de alta fermentación forman un producto único en el mundo: la cerveza roja de Flandes occidental. Sus espectaculares instalaciones sorprenden porque están adaptadas a la perfección para la elaboración de esta cerveza, de tal manera que no se pueden emplear para elaborar otros tipos de cerveza.

Abandonamos Roeselaere y llegamos a Malinas. Una ciudad de ambiente cálido, atmósfera de cuento, casitas de tejado iluminadas, mercadillos navideños y pistas de hielo que nos deja hipnotizados. Tras hacer el check in en el Novotel Mechelen Centrum se nos presenta una actividad teambuilding muy interesante: cata de cerveza y chocolate a través de un juego de golf urbano, a través del cual descubrimos rincones históricos como la Catedral de San Rumoldo. A medida que avanzamos la cata, nos explican que en Bélgica hay más de 1.500 variedades de cerveza y que muchas de ellas tienen sus propias jarras personalizadas en las que sólo puede servirse esta bebida, ya que cada una tiene la forma adecuada para mejorar el sabor de la cerveza para la que ha sido diseñada.

Después de sumergirnos por la ciudad a través del divertido juego, llegamos a una de las cervecerías más antiguas del país: Het Anker (El Ancla), una fábrica cuyos orígenes se remontan al siglo XIV, y en la que sientes que estás en plena Edad Media. Dicen que la Het Anker era la cerveza favorita de Carlos V y por eso fue bautizada como Gouden Carolus. En el restaurante dentro de la misma fábrica se pueden degustar exquisitos platos con lo mejor de la gastronomía belga elaborados, cómo no, con cerveza.

En nuestro último día de ruta por Flandes, visitamos una pequeña ciudad universitaria de la que nos enamoramos a primera vista: Lovaina. Nos adentramos en sus calles con el objetivo de llegar hasta el Beaterio Mayor de Lovaina y de camino nos encontramos con el Ayuntamiento, un edificio gótico impresionante que no deja indiferente. Una vez llegamos al beaterio parece que el tiempo se detuviese al entrar allí. Construido en el año 1232, esta pequeña ciudad medieval está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y es el beaterio más grande de Bélgica. En sus ochenta y siete casas viven alumnos y docentes de la Universidad de Lovaina, en medio de un ambiente en el que se respira un auténtico oasis de paz.

Toca abandonar la región flamenca, no sin antes dar un último paseo por el centro histórico de Lovaina para tomar una última cerveza y comprar chocolates. En el avión de vuelta a la realidad la sensación es la de una región que deja poso y gusta, incluso todavía más, en el recuerdo. Y es que como diría Barack Obama: “Es muy fácil amar a un país conocido por el chocolate y la cerveza.” Razón no le falta.

MÁS INFORMACIÓN:
VISITFLANDERS
Turismo de Bélgica : Flandes y Bruselas
Moll de Barcelona s/n
WTC Edf. Este 6ª planta· 08039 Barcelona
T + 34 93 508 59 91
www.flandes.net

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