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Jets privados a precio reducido: así funcionan los Empty Legs

Los denominados Empty Legs están ganando interés entre las empresas al ofrecer una forma más flexible y económica de acceder a la aviación privada en determinados viajes de negocio.


Volar en jet privado sigue estando lejos de convertirse en una alternativa económica al avión comercial. Sin embargo, los denominados Empty Legs están introduciendo una variable diferente en la ecuación: vuelos que la aeronave debe realizar de todos modos y que pueden comercializarse a precios sensiblemente inferiores a los de un chárter convencional.
Son trayectos de reposicionamiento. Un jet puede necesitar regresar a su base después de dejar a un cliente, desplazarse a otra ciudad para recoger al siguiente pasajero o posicionarse para una operación posterior. Si ese vuelo iba a realizarse vacío, el operador puede intentar venderlo a un tercero.

El resultado son oportunidades puntuales con descuentos que, según JustFly Executive, compañía especializada en aviación ejecutiva, pueden alcanzar el 75% respecto al precio habitual de un chárter.
La compañía asegura que las solicitudes de Empty Legs han crecido un 30% durante 2026 frente a 2025 y que el 35% de quienes finalmente los contratan son nuevos usuarios de aviación privada.

3.500 euros entre Madrid y París

Las ofertas que se encuentran actualmente en el mercado permiten poner cifras al fenómeno.

Panellenic publicaba para el 16 de septiembre de 2026 un Empty Leg entre Madrid y París-Le Bourget por 3.500 euros, incluyendo tasas, bebidas y snacks para hasta dos pasajeros. Es decir, 1.750 euros por persona si viajan dos ocupantes.

Para el Madrid-Barcelona del 4 de septiembre, Prime Jet Services ofertaba un King Air 260 por 5.800 euros por toda la aeronave, con acceso a terminal privada, tripulación y catering incluidos. El proveedor señala expresamente que sus Empty Legs ofrecen descuentos de entre el 30% y el 75% respecto al chárter completo.

En vuelos internacionales de mayor recorrido, el precio aumenta. Prime Jet Services publicaba para el 14 de septiembre un Málaga-Londres Luton por 26.553 euros, operado con un Global 6000 con capacidad para hasta 13 pasajeros. El mismo vuelo contratado como chárter completo se estimaba en aproximadamente 40.000 euros, lo que supone un descuento anunciado del 34%.

También existen alternativas con aeronaves más pequeñas. OpenLegFlights mostraba para septiembre Empty Legs Málaga-Londres desde 8.162 dólares en un Learjet 40 para siete pasajeros y 12.243 dólares en un Learjet 45XR para siete ocupantes, dependiendo de fecha y aeropuerto londinense.

¿Y frente a volar en Business Class?

La comparación con la aviación comercial requiere cautela. El precio de un Empty Leg corresponde normalmente a toda la aeronave, mientras que la tarifa Business se paga individualmente. Además, no siempre se vuela a los mismos aeropuertos ni se ofrecen fechas y horarios equivalentes.

Aun así, algunos precios permiten establecer órdenes de magnitud.
Para Madrid-París, por ejemplo, se han observado en septiembre tarifas Business de Air Europa en torno a 273 dólares por trayecto en fechas próximas a la oferta del Empty Leg. En este caso, los 1.750 euros por pasajero del jet privado siguen siendo claramente superiores.

En el mercado español-Reino Unido, KAYAK mostraba durante septiembre tarifas Business directas desde España hacia Londres en el entorno de los 200-300 euros por trayecto en determinadas fechas. Por ejemplo, Madrid-Londres aparecía desde 215-269 euros en vuelos directos de Iberia o Air Europa.
La conclusión económica es clara: para uno o dos pasajeros, el avión comercial en Business continúa siendo considerablemente más barato. Pero la situación cambia parcialmente cuando viaja un grupo.

El factor que no aparece en el precio del billete

Entonces, ¿por qué puede tener sentido para una empresa pagar más? Porque la comparación no siempre se limita al coste de la plaza.

Un vuelo privado permite utilizar terminales FBO, reducir considerablemente los tiempos de llegada previa al aeropuerto y, en determinados casos, operar desde aeropuertos más próximos al punto de origen o destino.

En París, por ejemplo, los vuelos privados utilizan habitualmente Le Bourget, dedicado principalmente a la aviación ejecutiva, mientras que las compañías regulares operan fundamentalmente desde Charles de Gaulle u Orly.

Para un equipo directivo, también existe otra variable: viajar conjuntamente y adaptar el desplazamiento a la agenda de trabajo, en lugar de adaptar la agenda al horario de la aerolínea. y ahí es donde la ecuación comienza a cambiar.

Un Madrid-Barcelona de 5.800 euros resulta difícilmente competitivo si viaja una única persona. Con seis viajeros, el precio baja a unos 967 euros por pasajero. Sigue siendo superior a un billete comercial, pero la empresa puede valorar conjuntamente horas de trabajo ahorradas, desplazamientos terrestres, flexibilidad, privacidad y posibilidad de realizar reuniones durante el trayecto.

La flexibilidad es el precio que paga el pasajero

La principal limitación del Empty Leg es precisamente la que permite abaratarlo: el cliente no controla totalmente la operación.

El Empty Leg no nace con el objetivo de reducir el coste del jet privado, sino de optimizar una capacidad que el operador ya necesita posicionar”, explica Alfonso Gálvez, CEO de JustFly Executive.

A diferencia de un chárter convencional, donde el pasajero decide ruta, horario y fecha, aquí debe adaptarse al movimiento previsto de la aeronave.

Además, la disponibilidad puede desaparecer en cuestión de horas si cambia el vuelo que ha originado el reposicionamiento.

Por eso resulta difícil considerar los Empty Legs como una alternativa permanente a la aviación comercial. Son, más bien, oportunidades tácticas.

El 70% de las operaciones ya procede de empresas

El interés empresarial explica buena parte del desarrollo del segmento. Según JustFly Executive, actualmente el 70% de las operaciones que gestiona corresponde a clientes corporativos, un negocio que ha crecido un 25% durante el último año.

Madrid, Ibiza, Londres, París y Ginebra figuran entre los mercados donde la compañía detecta mayor disponibilidad o demanda, mientras que más del 80% de sus operaciones de Empty Legs se concentra en Europa.

Para este cliente, la aviación privada comienza a medirse menos en términos de lujo y más en términos de productividad.

La comparación con una Business Class demuestra que el Empty Leg rara vez gana únicamente por precio. Su terreno es otro: grupos de viajeros, agendas ajustadas, destinos mal conectados, viajes de ida y vuelta difíciles de resolver en una misma jornada o situaciones en las que varias horas ahorradas tienen un valor económico elevado.

En ese contexto, el vuelo que antes regresaba vacío se está convirtiendo en un producto comercial propio y, para determinados viajes de empresa, en una alternativa más a tener en cuenta.