EASA amplía hasta el 18 de marzo su recomendación de no volar sobre Oriente Medio
La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) prolonga por tercera vez su advertencia a las aerolíneas para evitar operar en el espacio aéreo de varios países de Oriente Medio y el Golfo Pérsico tras la escalada de tensión militar en la región.
La advertencia se recoge en el Boletín de Información sobre Zonas de Conflicto (CZIB, por sus siglas en inglés), un instrumento que la agencia utiliza para alertar a las aerolíneas sobre riesgos de seguridad en determinadas regiones del mundo.
El aviso de la EASA mantiene como zonas de riesgo el espacio aéreo de varios países de Oriente Medio y del Golfo. En concreto, el organismo menciona a Bahrein, Irán, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.
La agencia recuerda que el contexto actual de intervención militar aumenta significativamente la incertidumbre sobre la seguridad del espacio aéreo en toda la región.
Riesgo de represalias y errores de identificación
Según el documento de la EASA, es “probable” que, en el actual contexto geopolítico, se produzcan acciones de represalia contra activos estadounidenses e israelíes en la región. Esta posibilidad introduce riesgos adicionales no solo en el espacio aéreo iraní, sino también en los países vecinos que albergan bases militares estadounidenses o que se ven afectados por las hostilidades y las operaciones militares asociadas.
La agencia advierte además de que el despliegue de sistemas de defensa aérea capaces de operar a cualquier altitud, junto con la presencia de misiles de crucero y balísticos, incrementa el nivel de amenaza para la aviación civil.
Vulnerabilidad del espacio aéreo en la región
El boletín señala que estas capacidades militares hacen que el espacio aéreo de la zona sea especialmente vulnerable a “riesgos de propagación, identificaciones erróneas, cálculos incorrectos y fallos en los procedimientos de interceptación”.
Por ello, la EASA mantiene su recomendación a las aerolíneas europeas de evitar la región mientras persista el actual nivel de tensión, una situación que está obligando a muchas compañías a modificar rutas y tiempos de vuelo en sus conexiones entre Europa, Asia y África.


