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El turismo MICE supera los niveles de 2019 y eleva su gasto

El turismo internacional de reuniones e incentivos cerró 2025 por encima de los niveles previos a la pandemia. España recibió 846.000 viajeros MICE, que generaron un gasto de 1.162 millones de euros. Aunque representa alrededor del 1% de las llegadas internacionales, el segmento destaca por su intensidad de gasto, su elevada utilización hotelera y un perfil de alto valor.


El turismo MICE internacional ha recuperado definitivamente el pulso en España. Según el estudio de Turespaña sobre turismo de reuniones e incentivos, el país recibió en 2025 alrededor de 846.000 viajeros vinculados a congresos, ferias, convenciones, incentivos y otros desplazamientos de negocios asociados a estos eventos. La cifra supera por primera vez los 785.000 viajeros estimados en 2019 y mejora también los 773.000 contabilizados en 2024.

La recuperación ya se había producido antes en términos económicos. El gasto total alcanzó los 1.162 millones de euros en 2025, frente a los 897 millones de 2019. Es decir, con un volumen de viajeros apenas un 7,8% superior al previo a la pandemia, el gasto generado fue casi un 30% mayor.

El gasto medio por viaje se situó en 1.374 euros, prácticamente alineado con los 1.371 euros del turista de ocio. La gran diferencia aparece al observar el gasto diario: 358 euros por viajero MICE, frente a 200 euros en el segmento vacacional. El desembolso diario es, por tanto, un 78,5% superior.

Esta brecha se explica, en parte, por una estancia mucho más corta: 3,8 días frente a los 6,8 días del turismo de ocio. El viajero MICE concentra en poco tiempo el consumo de alojamiento, transporte, restauración, espacios para eventos, servicios técnicos y actividades complementarias.
Sin embargo, la estancia media se ha reducido de los 4,8 días de 2024 hasta los 3,8 días de 2025.

Barcelona, líder absoluto

El mapa español del MICE internacional presenta una clara concentración. Al agrupar los datos de 2023 a 2025, Barcelona aparece como principal ciudad receptora, con una cuota estimada del 37,7%. Madrid ocupa la segunda posición, con el 11,3%, seguida por Valencia, con el 7,6%; Bilbao, con el 4,6%, y Sevilla, con el 2,6%.

Turespaña advierte de que estas estimaciones municipales deben interpretarse de forma orientativa, debido al tamaño de las muestras y a que la elevación estadística no está calibrada específicamente para ciudades. Aun así, los datos reflejan la fortaleza de Barcelona y la oportunidad existente para reforzar la captación de eventos en otros destinos con buena conectividad, capacidad hotelera, recintos y oferta complementaria.

Europa continúa siendo el principal mercado emisor. En 2025 aportó el 78,3% de los viajeros MICE internacionales. Alemania fue el primer país de origen, con 117.000 viajeros y una cuota del 13,9%. Italia ascendió a la segunda posición, con el 10,1%, por delante de Francia, con el 9,8%. Reino Unido representó el 7,3%; Países Bajos, el 5,6%; y Estados Unidos, el 4,4%.

Aunque Europa domina el segmento, su peso es inferior al que alcanza en el turismo de ocio, donde representa el 84,4% de las llegadas. Asia, en cambio, aporta el 8,1% de los viajeros MICE, frente a solo el 2,8% de los turistas vacacionales. Este mayor componente de larga distancia eleva la importancia de la conectividad aérea, la anticipación de las reservas y la coordinación entre organizadores, proveedores y programas corporativos de viaje.

Negocios, reuniones e incentivos

Más de la mitad de los viajeros incluidos en el análisis, el 55,3%, declaró como motivación principal otros asuntos de negocios, aunque durante el viaje participó en congresos, ferias o eventos. Las reuniones representaron el 28,9% y los incentivos de empresa, el 15,9%.

El dato muestra que el ecosistema MICE no se limita a los grandes congresos o convenciones. También engloba desplazamientos corporativos en los que la participación en una feria, una reunión o un encuentro profesional forma parte de una agenda de negocios más amplia.

Fuera de la actividad laboral, el viajero MICE realiza menos actividades que el turista vacacional. Aun así, el 43,9% aprovecha para visitar ciudades, el 32% realiza compras y el 23,8% participa en experiencias relacionadas con la gastronomía y el vino. Las visitas culturales alcanzan al 21,7%, mientras que el 19,2% disfruta de la playa y el 14,7% realiza actividades de ocio nocturno.

La gastronomía es el ámbito donde la diferencia respecto al turista vacacional resulta menor: un 23,8% frente a un 27,3%.

El patrón estacional diferencia claramente al MICE del turismo vacacional. Mientras el ocio concentra buena parte de sus llegadas durante el verano, las reuniones presentan picos en marzo y, especialmente, en septiembre y octubre. Esta distribución convierte al segmento en una herramienta relevante para reducir la estacionalidad y sostener la ocupación hotelera fuera de los meses centrales del verano.

Hotelero, recurrente y con mayor formación

En cuanto al perfil sociodemográfico, entre 2023 y 2025, el 65% de los turistas MICE fueron hombres y el 35%, mujeres, frente a una distribución mucho más equilibrada en el turismo de ocio. Además, se trata de un segmento más joven, concentrado mayoritariamente en las edades laboralmente activas y con una presencia testimonial de menores de 25 y mayores de 65 años.

El estudio detecta también una mayor capacidad económica. El 59% de los viajeros MICE declara un nivel de renta media-alta o alta, frente al 37% de los turistas de ocio. A ello se suma un nivel formativo especialmente elevado: el 94% afirma haber finalizado estudios superiores, frente al 79% del segmento vacacional.

La hotelería es uno de los principales beneficiarios. El 90% utiliza el hotel como alojamiento principal, frente al 68% de los viajeros de ocio.  
También destaca la familiaridad con España. El 82% ya había visitado anteriormente el país, cinco puntos más que entre los turistas de ocio. Se trata, por tanto, de un cliente que conoce el destino y que puede ser más exigente con la eficiencia del viaje, la calidad del servicio, la movilidad y la experiencia global.

Una satisfacción elevada, pero ligeramente inferior

La valoración de España es muy positiva. En la Encuesta de Satisfacción de Turespaña, el segmento MICE obtiene una puntuación equivalente de 8,98 sobre 10, frente al 9,12 del ocio. Egatur refleja una diferencia similar, con una nota de 8,62 para el viajero MICE y de 8,95 para el vacacional.
El 98% de los viajeros de reuniones e incentivos se declara satisfecho o muy satisfecho.

El resultado sugiere que el viajero profesional evalúa el destino con criterios más exigentes. La satisfacción no depende únicamente de los atractivos turísticos, sino también de la puntualidad de los transportes, la conectividad, el alojamiento, los traslados, la organización del evento y el cumplimiento de una agenda normalmente muy ajustada.

España entra así en una nueva etapa en la recuperación del MICE. El volumen de viajeros ya supera el de 2019 y el gasto se encuentra claramente por encima, pero el reto no consiste únicamente en atraer más congresos, reuniones o incentivos. También pasa por aumentar la estancia, distribuir mejor los flujos entre ciudades, reforzar la conectividad internacional y convertir el tiempo disponible en experiencias de mayor valor.