Del coche de empresa al modelo flexible: la revolución silenciosa de la movilidad corporativa

El auge de las soluciones bajo demanda, la presión regulatoria y la entrada de nuevas generaciones en la fuerza laboral están redefiniendo la forma en que las compañías gestionan la movilidad terrestre. Un estudio de IBTA y Uber para Empresas muestra las claves de esta transformación.


La movilidad terrestre corporativa en España atraviesa una transformación profunda, marcada por nuevas exigencias regulatorias, cambios culturales dentro de las organizaciones y una adopción tecnológica sin precedentes. Así lo confirma el Estudio de Movilidad Corporativa en España 2025, elaborado por IBTA y Uber para Empresas, que radiografía con detalle cómo se están moviendo hoy las compañías españolas y hacia qué modelo evolucionarán en los próximos años.
Con la participación de cien empresas de distintos tamaños y sectores, el estudio permite tener una visión transversal del mercado e identificar tendencias claras en el comportamiento de los viajeros de negocio y en la gestión que realizan los Travel Managers.

Un ecosistema de movilidad más amplio, digital y flexible

Durante los últimos años, las organizaciones han diversificado sus medios de transporte, abandonando progresivamente los modelos tradicionales basados exclusivamente en taxis o flotas corporativas. Eso sí, todavía siguen teniendo una presencia muy importante.
Según el estudio, el 70,7% de las empresas continúa utilizando taxi, pero esta opción convive ya con una amplia gama de alternativas: coches de alquiler (52,4%), soluciones tipo Uber (50%), VTC (39%) y transporte público (41,5%).

Este equilibrio entre opciones refleja un cambio cultural: la movilidad bajo demanda se ha normalizado en el entorno laboral al mismo nivel que el rent-a-car o el transporte público. Las empresas buscan rapidez, disponibilidad y sencillez de uso, y los empleados adoptan con naturalidad herramientas digitales que ya forman parte de su día a día personal.

Modelos de gestión: entre la madurez y la flexibilidad

La gestión de la movilidad también se encuentra en plena transformación. El 52% de las empresas cuenta con acuerdos específicos con proveedores, mientras que el 46% permite libertad total al empleado para elegir cómo desplazarse. Además, casi la mitad (48%) sigue utilizando coches de empresa, aunque con modelos más flexibles que en el pasado.

Las grandes compañías tienden a estructurar sus políticas con mayor formalidad, mientras que las pymes mantienen enfoques más descentralizados. Aun así, las organizaciones de todos los tamaños convergen en una misma dirección: avanzar hacia plataformas integradas, capaces de unificar gestión, pagos y reportes.

Costes, tecnología y sostenibilidad: el nuevo triángulo estratégico

Preguntadas por la evolución de sus prioridades en el ámbito de la movilidad, las empresas señalan tres grandes vectores de transformación: la optimización de costes (51%), la incorporación de nuevas tecnologías (49%) y la sostenibilidad y reducción del impacto ambiental (35%)

La sostenibilidad, que hace solo unos años era un elemento deseable, ha pasado a ocupar un lugar central en la toma de decisiones. El 57% considera que es un factor importante o muy importante, y un 36% detecta una creciente preferencia por vehículos eléctricos entre sus empleados. Además, el 52% valora especialmente las plataformas “todo en uno”, que combinan eficiencia, trazabilidad y opciones sostenibles.

Las Zonas de Bajas Emisiones, la directiva CSRD y la presión de las políticas de ESG sitúan a la movilidad en el mismo nivel que otras áreas críticas de la estrategia corporativa. De ahí que la elección del proveedor de movilidad ya no es una cuestión operativa; tiene impacto reputacional y forma parte del propósito de la empresa.

La adopción de plataformas tipo Uber crece de forma sostenida

Uno de los datos más relevantes del estudio es la consolidación del uso de plataformas digitales de movilidad. El 50% de las empresas ya utiliza soluciones tipo Uber, y el 38% emplea Uber for Business de forma regular. Además, el 68% prevé seguir aumentando su uso en los próximos años.
Las áreas de mejora señaladas por las empresas usuarias se centran en cuatro ámbitos: tarifas más competitivas (46%), integración con plataformas de gestión (35%), opciones más sostenibles (23%) y un soporte técnico reforzado (26%). Unas demandas alineadas con la evolución del propio mercado.

Preferencia creciente por operadores multimodales

A medida que las empresas diversifican sus desplazamientos, crece también su interés por proveedores que integren varias modalidades en una única interfaz. El 52% de los encuestados prefiere operadores multimodales, frente a un 22% que prefiere servicios individuales. Esta tendencia confirma la necesidad de herramientas unificadas que simplifiquen la experiencia de viajero y gestor.

Utilización y destinos más frecuentes

El estudio detalla los principales usos corporativos de estas plataformas “tipo Uber”. Destacan tres grandes tipologías desplazamientos: traslados a aeropuertos (79,7%), reuniones y eventos (56%) y desplazamientos urbanos (46%).

Además, un 30,4% valora especialmente la internacionalización del servicio, es decir, poder utilizar la misma plataforma en diferentes países bajo las mismas reglas corporativas. Esta característica es especialmente relevante para las empresas que gestionan viajeros frecuentes en distintas regiones del mundo.

Seguridad y rapidez, prioridades del viajero de negocios

En términos de experiencia del empleado, las conclusiones son claras. Para el viajero de negocios el vector más importante en el capítulo de la movilidad es la seguridad (76,8%), junto a la disponibilidad y rapidez de respuesta (72,5%) y la facilidad de pago (65,2%).

Otros elementos como la categoría del vehículo o su sostenibilidad se valoran, pero no son determinantes en la decisión final del viajero. Este enfoque refuerza la importancia del duty of care: saber quién viaja, cómo y con qué proveedor se convierte en una necesidad clave para cualquier organización.

Así prefieren moverse las nuevas generaciones

El estudio “Los jóvenes y la movilidad urbana sostenible” elaborado por el Observatorio Cetelem muestra cómo la generación de 18 a 24 años se aproxima a la movilidad con una mirada distinta a la del conjunto de la población. Aunque el 55% considera importante o muy importante la movilidad urbana sostenible, este nivel de sensibilidad es ocho puntos inferior al de la media nacional. También se sitúan por debajo en la valoración de la inversión pública en transporte ecológico: un 62% frente al 73% del total del país.
Sin embargo, los jóvenes reconocen los avances impulsados por los ayuntamientos. El 68% valora positivamente las acciones para mejorar la movilidad eléctrica o compartida, el mismo porcentaje que en la media nacional, y un 61% afirma haber percibido mejoras en la movilidad sostenible de su ciudad en los dos últimos años, especialmente por la mayor accesibilidad a bicicletas, patinetes y nuevos carriles bici.

Entre los hábitos emergentes destacan la bicicleta y el patinete, que ganan protagonismo por su economía y facilidad de uso. Más de la mitad de los jóvenes cree que estos medios crecerán en las ciudades, y un 64% incluso se plantea sustituir su vehículo de combustión por alternativas sostenibles. En su movilidad cotidiana, además del transporte público, la bici y el patinete eléctrico se sitúan claramente por encima de las cifras del conjunto de los españoles.

El coche eléctrico también genera interés: el 66% de los jóvenes conductores cree en su futuro.
El carsharing consolida la tendencia generacional hacia la movilidad flexible. El 41% lo ha utilizado en el último año, una cifra muy superior a la media nacional, y casi la mitad estaría dispuesta a renunciar al coche en propiedad para sustituirlo por estos servicios. Muchos consideran que es más económico que mantener un vehículo privado y también más sostenible; de hecho, un 57% lo percibe como la mejor solución futura para reducir el impacto ambiental.

Un cambio estructural

Las conclusiones del estudio de IBTA y Uber for Business muestran una movilidad en plena reconfiguración, impulsada por factores regulatorios, económicos, tecnológicos y culturales. Ya no se trata solo de elegir un proveedor de transporte, sino de construir un ecosistema completo que integre sostenibilidad, seguridad, flexibilidad y eficiencia administrativa. Sin olvidar la satisfacción del propio usuario.

Entre los grandes vectores de cambio destacan:

  • La presión regulatoria, que obliga a adoptar soluciones más limpias y trazables.
  • La búsqueda de eficiencia, no solo en costes sino también en la necesidad y el retorno de cada desplazamiento.
  • Las expectativas de las nuevas generaciones, que demandan experiencias digitales y sin fricciones.
  • La movilidad flexible, que empieza a sustituir a la lógica tradicional de propiedad y coche asignado.
  • El duty of care, que sitúa la seguridad y trazabilidad como prioridades absolutas.
  • La integración tecnológica, que permite automatizar pagos, centralizar reportes y mejorar la visibilidad del gasto.

Como apunta Adriana Guzmán, Directora de Uber para Empresas para el Sur de Europa, “la movilidad corporativa está avanzando hacia modelos mucho más flexibles y adaptados a las nuevas realidades de las empresas y de las personas. La capacidad de adaptación a las circunstancias, la transformación digital y un enfoque cada vez más centrado en el bienestar y la salud mental de los empleados están ampliando el marco de trabajo y las posibilidades de desarrollo personal. El futuro de la movilidad corporativa será flexible, digital y sostenible, con un claro protagonismo de la movilidad bajo demanda, la integración tecnológica con las plataformas de gestión y la electrificación, que dejará de ser una opción para convertirse en un requisito tanto normativo como reputacional”.

En este contexto, plataformas como Uber for Business adquieren un papel protagonista al ofrecer cobertura internacional, opciones sostenibles, control de costes y un alto nivel de adopción por parte de los empleados. La movilidad corporativa entra así en una etapa donde se impone una visión más estratégica, humana y sostenible, en la que los Travel Managers se convierten en los arquitectos que articularán un nuevo modelo de desplazamiento corporativo.


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