Los vehículos autónomos de Uber llegarán a Madrid este año

Uber acelera su apuesta por la conducción autónoma y prevé ofrecer trayectos en vehículos sin conductor en hasta 15 ciudades globales antes de que finalice el año, entre ellas Madrid.


Uber avanza en su estrategia de movilidad autónoma con un calendario cada vez más concreto. La compañía prevé ofrecer trayectos en vehículos autónomos (AV) en hasta 15 ciudades de todo el mundo antes de que finalice el año, consolidando una expansión internacional que combina pruebas operativas, despliegues progresivos y colaboración con socios tecnológicos y fabricantes.
El consejero delegado de Uber, Dara Khosrowshahi, ha subrayado que la conducción autónoma se está convirtiendo en un motor de crecimiento para la plataforma, no como un sustituto del modelo actual, sino como un complemento que amplía la capacidad del sistema de movilidad bajo demanda.

Nuevas ciudades con servicio de Uber autónomo en 2026

Entre las principales novedades destaca la ampliación del servicio de vehículos autónomos a nuevas ciudades clave en Europa, América y Asia. Uber lanzará trayectos en AV este año en Londres, Zúrich, Madrid y Múnich, reforzando su presencia en mercados europeos con entornos regulatorios diversos y exigentes.

En Estados Unidos, la expansión incluye Los Ángeles, Houston y el área de la Bahía de San Francisco, uno de los epicentros mundiales del desarrollo de esta tecnología. A estas ciudades se suma Hong Kong, que se convertirá en el primer mercado de robotaxis de Uber en Asia.

Estas incorporaciones se añaden a los despliegues ya existentes en ciudades estadounidenses como Atlanta, Austin, Dallas y Phoenix, así como a varias localizaciones de Oriente Medio, entre ellas Abu Dabi, Dubái y Riad, donde Uber ya facilita servicios de vehículos sin conductor en colaboración con distintos socios tecnológicos.

Un despliegue gradual y basado en la experiencia operativa

Uber está aplicando un enfoque progresivo en la implantación de la conducción autónoma. Según explica la compañía, los lanzamientos suelen comenzar con un conductor de seguridad a bordo del vehículo y, tras un periodo de validación operativa y regulatoria, evolucionan hacia servicios completamente autónomos, como ya ha ocurrido en Abu Dabi.
Este proceso permite a Uber acumular experiencia, optimizar protocolos de seguridad y acelerar futuros despliegues. La compañía reconoce que la curva de aprendizaje es clave para ganar velocidad en la expansión y reducir los plazos entre fases de prueba y operación comercial.

El despliegue de vehículos autónomos no se limita a la tecnología del vehículo. Uber está invirtiendo en la creación de depósitos operativos, la adquisición o alquiler de activos inmobiliarios y el desarrollo de infraestructuras de recarga adaptadas a flotas eléctricas y autónomas.

En paralelo, los equipos de relaciones institucionales trabajan con reguladores locales para garantizar que cada lanzamiento cumpla con los requisitos normativos y de seguridad de cada mercado. Este trabajo previo es determinante para la viabilidad de los servicios, especialmente en ciudades con marcos regulatorios más restrictivos o fragmentados.

Un modelo híbrido como base de la expansión

La estrategia de Uber se apoya en un modelo híbrido que combina vehículos autónomos y conductores humanos dentro de la misma plataforma. Este enfoque permite gestionar mejor la variabilidad de la demanda, mantener niveles elevados de fiabilidad y evitar problemas de infrautilización de la flota autónoma.
La experiencia en ciudades piloto muestra que la introducción de AV no reduce la actividad global del servicio, sino que contribuye a ampliar el mercado, atrayendo nuevos usuarios y aumentando la frecuencia de uso. Uber considera que este modelo híbrido será dominante durante muchos años, dado que la autonomía total aún enfrenta limitaciones técnicas, regulatorias y operativas.

Socios tecnológicos y fabricantes, piezas clave del ecosistema

Uber trabaja con múltiples socios especializados en inteligencia artificial y conducción autónoma para escalar su red de robotaxis a nivel global. Entre ellos figuran compañías como Waabi, Nvidia, Waymo y Wayve, con las que colabora en distintos mercados y fases de desarrollo.

A comienzos de año, Uber anunció junto al fabricante Lucid y la empresa de tecnología autónoma Nuro el desarrollo conjunto de un robotaxi diseñado específicamente para su red, cuyo lanzamiento está previsto en el área de la Bahía de San Francisco a lo largo de este año. Este tipo de alianzas refuerza la apuesta de la compañía por un ecosistema abierto, en el que cada socio aporta capacidades clave.

La estrategia de inversión de Uber en conducción autónoma se articula en tres frentes principales: apoyo a socios de software AV mediante capital, datos y acceso a la plataforma; inversión en fabricantes para escalar la producción de vehículos autónomos; y respaldo a socios de infraestructuras necesarios para operar estas flotas. Aunque a largo plazo Uber pretende mantener un modelo asset light, la compañía no descarta adquirir directamente algunos vehículos en las primeras fases de despliegue para acelerar la entrada en nuevos mercados y ayudar a dar forma al sector.

Con la vista puesta en 2029, Uber aspira a convertirse en el mayor facilitador de trayectos en vehículos autónomos del mundo. La compañía anticipa nuevos anuncios en los próximos meses, tanto con socios actuales como con nuevos actores, a medida que la tecnología madura y los marcos regulatorios evolucionan.


Uber_para_Empresas